El organismo internacional requiere alcanzar un acuerdo mundial para regular las dietas no saludables, igual que se regulan los riesgos del tabaco, y denuncia la falta de atención de los Estados a las advertencias de expertos en alimentación sobre la materia. Por eso, De Schutter pide limitaciones a la publicidad de alimentos perjudiciales, aumentar los impuestos para los productos o establecer una normativa para los alimentos con sal, azúcar y grasas trans. Propuestas recogidas en un informe sobre nutrición que publicó en el año 2012, en el que también se proponía impulsar la agricultura local y la producción de alimentos frescos y nutritivos, replanteándose ciertos subsidios agrícolas que abaratan algunos productos y no otros.
La obesidad, también llamada “epidemia dl siglo XXI” aumenta cada año en todo el mundo y está relacionada con otros problemas de salud como la diabetes, problemas cardiovasculares, osteoartritis y algunos cánceres, como el de mama, endometrio y colon. Según la OMS, desde 1980 la enfermedad se ha más que duplicado y, en relación a los últimos datos publicados, más de una de cada 10 personas de la población adulta mundial son obesas. Una persona se considera en sobrepeso con un IMC de 25 o más y obesa con un IMC de 30 o más. Unos datos que contrastan con aquellos países en los que la población muere por culpa del hambre. Sin embargo, el 65% de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas que por falta de alimentos.
La directora de la OMS, Margaret Chan, declara que “parte del mundo está literalmente comiendo hasta morir”, informa El País. “Los alimentos muy elaborados y las bebidas cargadas con azúcar son ubicuas, populares y baratas”. Por su parte, Roberto De Vogli del Departamento de Ciencias de la salud pública de la Universidad de California de EE UU, aseguró en febrero que “a menos que los gobiernos tomen medidas para regular sus economías, la mano invisible del mercado continuará promoviendo la obesidad en todo el mundo, con consecuencias desastrosas para el futuro de la salud pública y la productividad económica», dijo el autor principal”. En cambio, según informa El País, la patronal alimentaria en España, FIAB, considera que no hay evidencia que los impuestos sean la solución para resolver problemas de dietas y estilos de vida y asegura que “no hay alimentos buenos y malos”.
Aunque antes el problema existía sólo en países desarrollados, hoy día también está en aumento en los países con ingresos bajos. La obesidad en las mujeres de países con menos nivel económico es más del doble que entre los de nivel económico alto. Según un estudio del Ministerio de Sanidad, la obesidad en la población adulta española aumentó un 3,8% de media desde 2001 a 2012. Además, según datos recogidos por la Sociedad de Prevención Fremap, un 55% de los trabajadores españoles presentan índices de peso por encima de lo normal para su talla, si tenemos en cuenta el índice de masa corporal (IMC), establecido por la OMS.