La puesta en marcha del proyecto pretende potenciar el uso social de la tecnología con el objetivo de cambiar la realidad de los colectivos en riesgo de exclusión sociodigital y persigue además el acercamiento del voluntariado a los jóvenes. Para esta labor busca la captación de cibervoluntarios, iniciativa a la que se une la Fundación Flobomedia, dedicada a la normalización de la discapacidad y la difusión de valores sociales en los medios audiovisuales. Por su parte, Cibervoluntarios dispone ya una amplia red de personas colaboradoras, cerca de 100 cibervoluntarios en Barcelona, 164 en toda la comunidad. Todos estos comparten conocimientos con entidades como Fundació Catalana per a la Paràlisi Cerebral; Plataforma social y cultural Gent Gran (Badalona); la Federación catalana de personas mayores Provincial UDP o el centro Can Castelló Casal mayores.
La colaboración entre éstas dos entidades surge del rápido crecimiento de las nuevas tecnologías y la necesidad de impulsar el voluntariado para el tercer sector, convertir las TIC en actores de avance social. Aparte de esta colaboración, ambas fundaciones participan en acciones formativas con organizaciones de discapacidad o diversidad funcional. Una de ellas es Adisli, asociación de personas con discapacidad intelectual ligera o inteligencia límite, a la que han acercado las herramientas tecnológicas fundamentales para mejorar su autonomía personal y su empleabilidad.