07/05/2014 09:03:15

Cerca de 19.000 muertes diarias se podrían evitar

Los hombres tienen muchas más posibilidades de sobrevivir en guerras o desastres naturales que las mujeres y los niños

Un informe de Save the Children muestra una situación realmente alarmante para las madres y sus hijos de los países en vías de desarrollo. La nota para el optimismo –y a la vez preocupante– es que muchas de estas muertes se podrían evitar con una actuación correcta.

Cada día más de 800 madres y 18.000 niños mueren por causas que se podrían evitar. Este dato demoledor forma parte del informe sobre el Estado Mundial de las Madres que ha presentado la ONG Save the Children. Además, la organización ha señalado que el 56% de estas muertes se dan en países en vías de desarrollo y afectados por conflictos armados.

Save the Children ha hecho un análisis en 178 países teniendo en cuenta cinco factores: riesgo de mortalidad materna, tasa de mortalidad infantil de niños menores de cinco años, participación de las mujeres en el Parlamento, años previstos de educación formal y PIB per cápita. Así han podido constatar que los hombres tienen muchas más posibilidades de sobrevivir en situaciones de conflictos o desastres naturales que los niños y las mujeres: estas últimas sufren la falta de asistencia durante el parto, el pésimo estado de las infraestructuras, el riesgo de explotación o la violación sexual. En líneas generales, las madres y sus hijos tienen catorce veces más posibilidades de morir que un hombre, según publica Europa Press.

Un contraste dantesco
La diferencia entre el primer y el tercer mundo es aterradora: mientras que en España sólo una de cada 12.000 mujeres muere durante un embarazo (el 0,008%), en Chad la proporción se dispara hasta el 20% (una de cada cinco). En el caso de los niños la cosa no mejora: en Sierra Leona, uno de cada cinco no llega a cumplir los cinco años de edad, mientras que en Islandia esa proporción es de uno entre 435. El informe añade que el 20% de las muertes infantiles se dan en Nigeria y República Democrática del Congo (RDC).

Las pésimas infraestructuras sanitarias, la carencia de personal o la escasez de agua y electricidad son causas que, si se dieran los recursos necesarios, se podrían solucionar para así evitar muchas de estas defunciones. Además, enfermedades como la malaria, la diarrea, la neumonía o la desnutrición, que agravan la situación, son tratables. Hay países, como la RDC, donde es más peligroso ser niño o mujer que combatiente.

David del Campo, responsable de Programas Internacionales y Ayuda Humanitaria de la ONG, ha hablado del derecho a sobrevivir de todos los niños “independientemente de donde hayan nacido”. También ha asegurado que “muchas de estas muertes son evitables con los planes e inversiones adecuadas”.

El informe también recoge el aterrador testimonio de Donald, una enfermera de RDC que sufrió un ataque mientras estaba atendiendo un parto: “dos hombres armados asaltaron la clínica y robaron todo lo que tenía. Me torturaron durante un rato con un cuchillo y luego se marcharon. Cuando volví junto a la madre su bebé se había ahogado y había muerto".

Un motivo para el optimismo
Aunque la situación sea desoladora, todavía hay algunos indicios que apuntan a una leve mejoría: En Pakistán y Burkina Faso, entre 2000 y 2008 se incrementaron en un 20% los partos atendidos por personal cualificado. Nepal, por su parte, alcanzó el Objetivo del Milenio que se proponía reducir la mortalidad materna en tres cuartos. Otros países que están cerca de conseguirlo son Afganistán, Angola, Eritrea o Yemen, pero cerca del 80% de países con mayor tasa de mortalidad no siguen esta tendencia.

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