Durante los próximos tres años Cruz Roja brindará apoyo a los millares de filipinos más desfavorecidos, pero también intentará mejorar la capacidad de organización a la hora de encarar futuras catástrofes. De este modo se ofrecerá formación específica en gestión de desastres y reducción de riesgos, tal y como explica Europa Press.
El presidente de Cruz Roja Filipinas, Richard Gordon, ha elogiado la resistencia de los ciudadanos más perjudicados, aunque tampoco ha negado la realidad: "Las comunidades damnificadas han mostrado una fortaleza extraordinaria y muchas están en proceso de recuperación. No obstante, los elevados niveles de pobreza que existían previamente están obstaculizando los avances y, en algunas zonas, no se han restablecido los servicios básicos".
También ha detallado que su labor de recuperación se centrará en rehabilitar los refugios y los medios de vida, así como a restablecer el acceso a la atención de salud para contribuir a que estas zonas recuperen pronto la autonomía. Gwendolin Pang, la secretaria general de Cruz Roja Filipinas, se ha mostrado muy agradecida por el voluntariado internacional, que justo después del desastre movilizó a unas 8.000 personas: "Nos sentimos muy orgullosos de la solidaridad y buena disposición para cooperar de las que ha hecho gala el Movimiento Internacional de la Cruz Roja, que se movilizó con rapidez y eficacia para intervenir tras el tifón"
Responsables de Cruz Roja han asegurado que las actividades de reconstrucción en las áreas más afectadas avanzan de forma satisfactoria, así como los programas de apoyo a los medios de vida. Por el momento ya se ha brindado apoyo a 75.000 hogares, y uno de cada cuatro supervivientes ya ha podido suplir su necesidad de alojamiento.