Sin embargo, el estudio afirma que los biocombustibles son mejores a largo plazo, como sustituto del carbón, aunque no llegaran a cumplir los estándares establecidos en la ley de energía de 2007 para ser considerados combustible renovable. Un duro golpe para los fabricantes, que recibieron del gobierno federal soporte con más de un billón de dólares, y han criticado duramente las conclusiones del estudio, informa The Guardian. “El análisis básico presenta un escenario extremo que ningún agricultor responsable o empresa puede aplicar porque arruinaría tanto la tierra como el suministro a largo plazo de la materia prima. No tiene sentido agronómico o de negocios”, explicó Jan Koninckx, director de negocios globales para biorefinerías de DuPont. A finales de este año la empresa finalizará una instalación en Nevada que producirá 30 millones de galones de etanol celulósico a partir de residuos de maíz de granjas cercanas.
Por su parte, el principal autor y profesor de sistemas de ingeniería biológica de la Universidad de Nebraska-Lincoln declara que “Sabía que esta investigación sería polémica” y añade que se sorprende que no hubiese salido a la luz algo similar hasta ahora. El estudio, publicado en Nature Climate Change, asegura que sea como sea el proceso de extracción del maíz del campo, contribuye al calentamiento global.
Otro estudio publicado el pasado año en Nature Climate Change informaba que el biocombustible libera una sustancia química en el aire que puede reducir el rendimiento de los cultivos, contaminar el aire y causar muertes prematuras. Según alertaba este estudio, puede llegar a causar 1.400 muertes prematuras al año.