Hay un retraso en la edad de emancipación, los datos de la encuesta revelan que cerca de tres cuartas partes (72,5%) vive con sus padres, cifra que se eleva al 90% en el caso de los menores de 25 años y disminuye hasta el 64% entre los 26 y los 30 años. Esta última cifra es más de 10 puntos porcentuales superior a la de los jóvenes sin discapacidad, que según la FAD y la Obra Social Caja Madrid, se sitúa en 53,2%.
El factor económico, el responsable de esta emancipación tardía
Mientras que el 46,8% de los jóvenes españoles de 25 a 29 años está emancipado, sólo un 36% de las personas con discapacidad ya se ha marchado del hogar paternal. El principal motivo que alegan los encuestados para no haberse independizado es el económico: 7 de cada 10 así lo declara. Por su parte, un 18% no ha afrontado la emancipación por motivos de dependencia o accesibilidad (al necesitar adaptaciones o apoyo específico de su familia) y un 12% debido a otros motivos.
Las “2 e”: emigrar y emprender
La movilidad geográfica por motivos laborales se ha disparado con la crisis económica. A través de esta encuesta vemos que las opiniones están divididas, pero destaca que casi la mitad de los encuestados a nivel nacional (49,2%) estaría dispuesto a emigrar: un 21,3% sólo dentro de Europa y un 27,9% traspasaría las fronteras comunitarias. Además, un 21,3% se desplazaría siempre que sea dentro de nuestro país. Con todo ello, obtenemos que 7 de cada 10 jóvenes con discapacidad sí contempla la movilidad geográfica por motivos laborales. La opción de emprender también es contemplada por los jóvenes con discapacidad. A nivel nacional, un 65% estaría dispuesto a hacerlo.
Adecuación con la formación
Si encontrar empleo ya es un reto en la actualidad, que esté relacionado con la formación adquirida se antoja aún más complicado. El 68% de los jóvenes con discapacidad encuestados declara tener un empleo no relacionado con los estudios que ha cursado.
Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco: “Es necesario estudiar la conveniencia de un cambio en el plan formativo, pues actualmente los conocimientos adquiridos en las Universidades y otros centros son muy teóricos y poco adaptados a la economía productiva. Hay que dar un paso más y dotar a los estudiantes de habilidades y competencias claves y válidas para el empleo”.
Jornada laboral y retribución
La jornada laboral a tiempo parcial es la predominante entre los jóvenes con discapacidad. Así, un 55% de los encuestados con empleo a nivel nacional afirma tener una ocupación a media jornada. Ello probablemente motive que un 50% perciba una retribución máxima de 6.000 euros al año; seguidos de un 20% que cobra entre 7.000 y 10.000 euros.
Lejos de la normalización en la Universidad
Según el Informe Universidad y Discapacidad del CERMI, los universitarios con discapacidad sólo representan el 1,1% de los matriculados. Aunque esta cifra se ha duplicado en cinco años, alcanzando los 19.953 estudiantes con discapacidad, según Fundación Universia, sigue existiendo una brecha importante de la representación de este sector de la población en la Universidad.
Para Francisco Mesonero:”La causa subyacente sigue siendo la existencia de barreras que dificultan el correcto desarrollo de los universitarios con discapacidad. Probablemente por este motivo, 4 de cada 10 universitarios con discapacidad estudia a distancia”.
Del total de encuestados, un 60% ha realizado sus estudios de manera presencial y un 40% a distancia. En el caso de los primeros, un 45% comenta haber encontrado barreras de algún tipo en su centro de estudios. La principal, según las respuestas: un equipo humano no sensibilizado o acostumbrado a tratar con personas con discapacidad (23,1%). También hay un 19,2% que destaca la falta de adaptaciones en las aulas y un 15% que pone de relieve la inexistencia de un Dpto. o área específica de atención a la discapacidad.