Burlando todas las medidas de seguridad, se han adentrado de madrugada a las instalaciones de la central nuclear francesa de Fessenheim, todo un símbolo de la energía nuclear en el país galo debido a su antigüedad. Estos 60 activistas de Greenpeace de 14 nacionalidades diferentes, según datos proporcionados por la organización, piden que los gobiernos europeos reduzcan la producción de energía nuclear. En la pancarta desplegada, sólo un lema: STOP RISKING EUROPE!
34 miembros de la organización han sido detenidos y no hay señales de que la producción de la planta haya sido interrumpida, según Reuters. La central tiene dos reactores de 900 megavatios cada uno y se encuentra en el departamento de Alsacia, en la frontera con Alemania, está dirigida por la empresa EDF, que es mayoritariamente pública. El Ministerio del Interior francés asegura que no se ha puesto en peligro la seguridad de la central. El presidente François Hollande se comprometió a cerrarla en 2016 como parte de su plan para reducir la dependencia energética de Francia de las centrales nucleares del actual 75% al 50%, según El País
"La planta de Fessenheim es un símbolo" lleva en marcha desde 1977, dice Cyrille Cormier a través de un comunicado de Greenpeace. "Su cierre tiene que ser el comienzo de más clausuras en Europa para limitar los riesgos financieros y de accidente relacionados con las centrales antiguas". La ONG pide que comience la "transición energética" y reclama a Hollande y a la canciller alemana Angela Merkel que en la reunión del Consejo Europeo de esta semana se comprometan a producir energía alternativa.