18/03/2014 07:47:02

5 consejos para que el consumo contribuya a crear un mundo más justo

Las organizaciones de Comercio Justo recomiendan medidas de acción a los consumidores para combatir la desigualdad

El sistema económico y comercial imperante genera una distribución muy desequilibrada de la riqueza, lo cual comporta condiciones de trabajo inhumanas, salarios mínimos que no permiten mantener una vida digna, explotación laboral de menores… La mayoría de ciudadanos, individualmente, no tenemos a nuestro alcance la capacidad de cambiar esta dinámica nefasta, pero como consumidores podemos poner nuestro grano de arena.

La Coordinadora Estatal de Comercio Justo (CECJ) ha planteado, en motivo del día del consumidor, una serie de aspectos a tener en cuenta a la hora de ir al supermercado para colaborar a crear un mundo más justo. Imágenes de inmigrantes intentando cruzar fronteras para llegar a Europa o Estados Unidos, del derrumbamiento del edificio Rana Plaza (Bangladesh) o de la cruel explotación que sufren niños en plantaciones de café son claras muestras de la situación de pobreza y exclusión que viven cerca de mil millones de personas en todo el mundo, como publica Europa Press.

Los cinco consejos que recomienda la CECJ para ejercer nuestro poder como consumidores con el fin de apostar por un mundo más sostenible son los siguientes:

1. Optar por productos de Comercio Justo: estos se pueden encontrar en las tiendas especializadas (www.comerciojusto.org/tiendas), o en otros establecimientos donde se pueden identificar con el sello de certificación Fairtrade o con el logotipo o indicativo de la Organización Mundial del Comercio Justo en la etiqueta.

2. Elegir productos que ofrezcan garantías de producción justa, sostenible y ecológica en los que el consumidor conoce el proceso de producción.

3. Informarse de cómo y dónde ha sido producido un determinado artículo, y en qué condiciones se ha hecho. Si el etiquetado no ofrece esta información o dónde encontrarla, lo adecuado es consultarlo en los propios establecimientos. Cada vez más, las empresas y marcas son sensibles a las opiniones y percepciones de los consumidores.

4. Recordar que lo barato puede salir caro: la mayoría de los artículos tienen a sus espaldas una larga cadena de producción, por lo que un precio demasiado barato es posible que esconda explotación laboral o condiciones de trabajo inhumanas.

5. Consumir responsablemente implica consumir aquello que se necesita, pese a que el mercado incita a hacerlo de manera compulsiva. Reutilizar productos, o arreglarlos en lugar de comprar uno nuevo o el trueque son opciones interesantes y necesarias a tener en cuenta para disminuir el impacto medioambiental o la producción a un ritmo y un volumen vertiginosos.

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