74.000 toneladas de cuatro nuevos contaminantes han sido emitidas a la atmósfera y se acumulan a un ritmo preocupante. Expertos británicos los han identificado, aseguran que han sido producidos por el hombre y contribuyen a la destrucción de la capa de ozono, aunque su origen concreto es aún un misterio. Un exhaustivo análisis del aire, realizado por la universidad inglesa de East-Anglia, ha comparado muestras tomadas en los años setenta con actuales. Los resultados han identificado estas nuevas sustancias, su acumulación preocupa a los científicos, publica “Nature Geoscience”
Las sospechas se centran en torno a los insecticidas, su presencia en la atmósfera está creciendo rápidamente, ha dicho el Dr. Johannes Laube de la universidad de East Anglia, autor principal del estudio. "Alguien está usando estos productos químicos a gran escala", asegura que las emisiones de un gas se ha duplicado en sólo dos años, lo que podría representar una amenaza preocupante para la capa de ozono, si la tendencia continúa."Nosotros no sabemos desde donde están siendo emitidos los nuevos gases, pero esto debe ser investigado", afirma en la entrevista publicada en Financial Times.
Tres de los gases descubiertos son un tipo de clorofluorocarbonos, o CFC, un compuesto utilizado en los aerosoles y refrigerantes que se usó hasta los 80, cuando se identificó como la causa del agujero en la capa de ozono. Uno de los nuevos CFC, identificados como CFC-113a, se utiliza en la producción de insecticidas utilizados para matar plagas de los cultivos. El cuarto de gas es un hidroclorofluorocarburo, o HCFC, un compuesto que sustituye CFC porque es menos perjudicial para la capa de ozono.
La capa de ozono se encuentra a unos treinta kilómetros por encima de la superficie de la tierra y tiene una labor crucial a la hora de filtrar los rayos ultravioletas, que pueden causar cáncer en las personas y problemas de reproducción en los animales. Científicos del British Antartic Survey, en la ciudad inglesa de Cambridge, descubrieron en 1985 el agujero en la capa de ozono de la Antártida, lo que motivó que 1987 se restringieran -con la firma del protocolo de Montreal- las sustancias que lo producían. A raíz de estas medidas algunos científicos auguran que la capa de ozono está en camino de recuperarse en 2050.