12/02/2014 09:02:13

La población más pobre de Filipinas sigue sin acceso a la ayuda humanitaria

Oxfam hace balance de los impactos del tifón Haiyan, tres meses después de su paso por Filipinas

La enorme respuesta humanitaria inmediatamente posterior al tifón que azotó Filipinas el pasado mes de noviembre ha logrado salvar miles de vidas. Sin embargo, tres meses después la ayuda no llega a sus víctimas más pobres: los productores de coco, los comerciantes y los pescadores.

Según señalan desde Oxfam, más de un millón de familias en las áreas afectadas por el tifón vivían de la próspera industria del coco. Ahora, su principal fuente de ingresos ha sido diezmada y dependen en gran medida de la ayuda humanitaria. Los vientos de hasta más de 300 kilómetros por hora destruyeron más de 33 millones de cocoteros, algunos de cuales tardarán entre seis y ocho años en volver a crecer.

Desde la ONG explican que no se ha destinado fondo alguno a dar apoyo a las familias pescadoras o de la industria del coco. Además, el gobierno de Filipinas está proporcionando con gran retraso la asistencia comprometida para la agricultura y la reconstrucción. El 60% de los productores de coco a pequeña escala, que ya vivían en situación de pobreza antes del tifón, sobreviven ahora gracias a la ayuda alimentaria y económica.

La agricultura y la pesca, las áreas económicas más castigadas

Las familias agricultoras no sólo se enfrentan a años de ingresos perdidos sino, además, a una carrera contrarreloj para despejar la tierra de árboles caídos antes de que estos vuelvan a echar raíces en poco tiempo. El serrín y la madera caída son un caldo de cultivo para plagas, en especial la del escarabajo rinoceronte, que infestará los pocos árboles en pie a menos que la tierra sea desbrozada para replantar. Según subrayan desde Oxfam, esta labor urgente corre peligro de retrasarse aún más debido a unas leyes sobre la propiedad de la tierra muy desiguales, conforme a las cuales los trabajadores agrícolas más pobres deben solicitar permiso a los propietarios de las tierras antes de comenzar a despejarlas.

Por otro lado, la tormenta provocada por el tifón Haiyan destrozó más de 30.000 embarcaciones, privando a los hombres y mujeres que viven de la pesca de una fuente de ingresos segura. La mayoría de las personas que dependen del mar y de los manglares para ganarse la vida se enfrentan, además, a una posible reubicación, lejos del océano. Una ley promulgada por el gobierno que prohíbe construir casas residenciales a menos de 40 metros de la costa amenaza con alejar a estas personas de sus embarcaciones, a menos que encuentren un lugar alternativo y seguro en las proximidades.

Millones de personas en la cuerda floja

El director de país de Oxfam en Filipinas, Justin Morgan, ha comentado: "Millones de personas se encuentran en la cuerda floja, sin saber cómo sobrevivirán durante los próximos meses o, incluso, años. Los productores y comerciantes de coco son una parte integral de una de las industrias más productivas de Filipinas y, sin embargo, están siendo ignorados en los esfuerzos de recuperación. Sin un apoyo económico u otras opciones para conseguir ingresos, cientos de miles de trabajadores y trabajadoras cualificados y productivos se encontrarán sin trabajo durante los próximos años." Además, Morgan ha advertido: "El rápido despliegue de la ayuda internacional en los primeros tres meses posteriores a la emergencia ha evitado que el hambre y las enfermedades se propaguen. Pero a menos que el gobierno proporcione asistencia a las familias agricultoras y pescadoras más pobres, facilitándoles una ayuda práctica, todos los logros alcanzados hasta el momento podrían desvanecerse."

Desde Oxfam, aseguran que a finales de diciembre, más del 29% de la población afectada por el tifón dependía de la ayuda alimentaria. En ocasiones, más de una cuarta parte de estas personas se veía obligada a no comer en todo el día. La ONG considera que, hasta el momento, la respuesta gubernamental ha sido "muy insuficiente para cubrir las necesidades de las personas damnificadas".

La respuesta de Oxfam

Oxfam ha suministrado a las cooperativas agrícolas motosierras y aserraderos para despejar la tierra de cocoteros caídos para así poder replantarla y convertir los troncos caídos en madera aprovechable. La ONG ha ayudado también a las familias pescadoras a reparar sus embarcaciones, y les proporcionará un capital inicial para emprender pequeños negocios, así como redes y kits de pesca, semillas y fertilizantes.

En total, la organización ha asistido a casi 550.000 personas durante los tres primeros meses de las respuesta. La ONG ha contribuido a proveer agua potable a más de 200.000 personas en Taclobán, ayudando al gobierno a reparar tuberías rotas. Además, Oxfam ha suministrado kits de higiene, servicios de saneamiento, ayuda económica en efectivo, kits para potabilizar el agua, semillas de arroz, material para refugio y kits para mujeres gestantes. La organización también ha llevado a cabo acciones formativas sobre higiene y ha ayudado a eliminar escombros y residuos.

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