SIn embargo, estas cifras ocultan otras que son, ciertamente, menos envidiables. En un artículo publicado por BBC Mundo, el periodista Marcelo Justo pone de relieve que la cuarta economía mundial y el segundo exportador del planeta cuenta con unos 7,4 millones de trabajadores que sobreviven con miniempleos. Este tipo de contratos ofrecen un máximo de 15 horas semanales y 450 euros mensuales.
BBC Mundo recoge el reciente Informe Social de 2013 publicado por la Oficina Federal de Estadística alemana, que refleja que cada vez son más las personas que trabajan a tiempo parcial, ya sea por voluntad propia o porque no tienen elección. Paralelamente, el porcentaje de personas que se encuentran bajo el umbral de la pobreza (aquellos que no superan el 60% de los ingresos medios de todo el país) ha pasado del 15,2% en 2007 al 16% en 2013.
Es decir, mientras el país registra un récord en el nivel de empleo (41,5 millones de personas ocupadas en 2012), el porcentaje de personas en riesgo de pobreza aumenta. Este fenómeno se explica, en buena medida, por las reformas que se han impulsado en la última década en dos ámbitos clave: la seguridad social y el mercado laboral.
De hecho, si se amplía la perspectiva más allá del inicio de la crisis y se tienen en cuenta las cifras de crecimiento entre el 2002 (el año en que comenzaron a realizarse las reformas) y el 2012, se observa que el crecimiento del PIB es inferior a lo que cabría esperar: un 1,2%. En declaraciones recogidas por BBC Mundo, el investigador alemán Sebastian Dullien explica: "Tuvimos un par de años bastante buenos, pero el crecimiento no ha sido tan fuerte. El estancamiento salarial produjo una caída del nivel de vida y de nuestro consumo doméstico."
En los últimos años, el crecimiento económico de Alemania se ha desacelerado. Si en 2010 fue de un 4,2% y en 2011 de un 3% (algo que permitió al país recuperarse de la contracción del 5,1% de 2009), en los dos últimos ejercicios las cifras han sido mucho más moderadas (un 0,7% en 2012 y un 0,5% en 2013).
Tras las elecciones de septiembre en las que fue reelegida Angela Merkel, la canciller se ha visto obligada a pactar con los socialdemócratas para poder gobernar. A cambio, estos últimos han exigido, entre otras medidas, que se establezca un salario mínimo, que se aumenten las pensiones y que se invierta en infraestructuras.