El estudio, que lleva por título "Enseñanza y aprendizaje: lograr la calidad para todos", corresponde al undécimo Informe de seguimiento de la educación para todos en el mundo. El documento revela que la crisis mundial del aprendizaje tiene un costo anual para los gobiernos de 129.000 millones de dólares estadounidenses.
El estudio advierte de que, si no se atrae y se forma adecuadamente a un número suficiente de docentes, la crisis del aprendizaje se prolongará durante varias generaciones y afectará más a las personas desfavorecidas. También se señala que, por ejemplo, entre los niños más pobres de muchos países del África Subsahariana, sólo uno de cada cinco ha adquirido los conocimientos básicos en lectura y matemáticas cuando terminan la enseñanza primaria.
Un 10% del gasto mundial en enseñanza primaria se pierde en educación de mala calidad, que no garantiza que los niños aprendan. En los países pobres, uno de cada cuatro niños no es capaz de leer una oración completa. El informe concluye que los buenos docentes son la clave para lograr una mejora en este sentido, e insta a los gobiernos a que destinen a los mejores profesionales a la enseñanza de aquellos que más los necesitan.
Desde la Unesco advierten de que la educación de mala calidad está dejando un legado de analfabetismo mucho más extendido de lo que hasta ahora se creía. En los países pobres, alrededor de 175 millones de jóvenes (una cifra que equivale aproximadamente a una cuarta parte de la población juvenil) no pueden leer una oración completa o una parte de ella, una situación en la que se encuentra una tercera parte de las mujeres jóvenes del Asia Meridional y Occidental. Por otro lado, las proyecciones del informe prevén que en los países en desarrollo no se conseguirá hasta 2072 que todas las jóvenes más pobres sepan leer y escribir, y que posiblemente tampoco se logrará hasta el próximo siglo que la totalidad de las niñas de las familias más pobres del África Subsahariana terminen el primer ciclo de la enseñanza secundaria.
En una tercera parte de los países analizados en el informe, menos de tres cuartas partes de los docentes de nivel primario se han formado con arreglo a normas nacionales. En el África Occidental, en la que pocos niños adquieren los conocimientos básicos, los docentes que trabajan con contratos temporales, salarios bajos y poca capacitación formal representan más de la mitad del conjunto de todos los docentes.
La directora general de la Unesco, Irina Bokova insiste en que "los docentes tienen el futuro de esta generación en sus manos". Además, añade: "Necesitamos que se contraten 5,2 millones de docentes antes de que termine 2015, y es preciso que trabajemos con ahínco para ayudarles a hacer posible que los niños ejerzan su derecho a una educación universal, gratuita y de buena calidad. También debemos velar por que haya un compromiso expreso en favor de la equidad en los nuevos objetivos mundiales de la educación que se establezcan para después de 2015, y que se disponga de indicadores que permitan llevar a cabo un seguimiento de los avances de los marginados, de manera que nadie se quede rezagado."
En total, 37 países pierden por lo menos la mitad de lo que gastan en enseñanza primaria porque los niños no aprenden. En cambio, en el informe también se pone de relieve que lograr que todos por igual reciban una educación de buena calidad puede ofrecer una enorme recompensa económica y redundar en un aumento del producto interno bruto per cápita del país de un 23% a lo largo de 40 años.
El estudio subraya que también que incluso en los países de ingresos altos los sistemas educativos no están atendiendo como debieran a minorías importantes. Así, por ejemplo, aunque en Nueva Zelandia casi todos los estudiantes de hogares ricos alcanzan los niveles mínimos en sus resultados educativos en el cuarto y el octavo grado, sólo dos tercios de los estudiantes pobres llegan a esos niveles. En el caso de Francia, menos del 60% de los inmigrantes ha alcanzado el nivel de referencia en lectura.