Desde Oxfam, aseguran que la ONG agradece "enormemente" toda la contribución de la actriz a los objetivos de la organización. Además, insisten en el respeto a la independencia de sus embajadores y embajadoras. Sin embargo, señalan que el hecho de que Johansson haya aceptado ser la imagen publicitaria de la empresa SodaStream resulta incompatible con su papel como embajadora internacional de Oxfam.
Desde la ONG, consideran que las empresas que, como SodaStream, operan desde asentamientos israelís agravan la pobreza y las violaciones de los derechos de las comunidades palestinas a las que la organización apoya a través de su trabajo. En consecuencia, Oxfam se opone a "cualquier actividad comercial que provenga de estos asentamientos, ilegales conforme al derecho internacional".
La actriz estadounidense Scarlett Johansson comenzó su colaboración con Oxfam en el año 2005, y en 2007 se convirtió en embajadora internacional. Desde entonces, ha ayudado a la ONG a dar a conocer las consecuencias de los desastres humanitarios, así como a captar fondos para contribuir a salvar vidas y combatir la pobreza.