Los llamados “premios de la vergüenza” se conceden en forma de dos galardones. El del público se adjudica tras unas votaciones abiertas en Internet, y el segundo premio lo otorga el jurado internacional, en el que destacan nombres como Vandana Shiva o Kumi Naidoo, director de Greenpeace Internacional.
El historial de Gazprom
En los últimos dos años, Gazprom ha sido responsable de 206 vertidos de petróleo en yacimientos de petróleo en su propio país. Además de aproximadamente 2.000 vertidos de petróleo y productos tóxicos debido al mal estado de sus infraestructuras. Esto acentúa aún más el riesgo de un vertidos en lugares tan vulnerables como el Ártico, donde el pasado diciembre Gazprom comenzó a perforar el Ártico en busca de petróleo.
“El historial de Gazprom es suficiente argumento para mantener a esa empresa fuera del Ártico. Aún así la empresa asegura que es imposible que se produzca algún derrame en la producción y almacenamiento de petróleo en la plataforma Prirazlomnaya en el mar ártico de Barents”, ha declarado Pilar Marcos, responsable de la campaña de Ártico de Greenpeace. “Gazprom ya ha comenzado a extraer petróleo del Ártico, no existe mayor señal de alarma para este ecosistema que un expediente de más de 200 vertidos al año”.
GAP
Greenpeace también da la bienvenida al premio otorgado por el jurado que ha recaído en la empresa de ropa GAP por su incapacidad en hacer una reforma necesaria en la industria textil tras el desastre ocurrido del Rana Plaza en Bangladesh.
Para la campaña Detox de Greenpeace es esencial que las marcas internacionales de ropa se responsabilicen completamente de la producción a través de su cadena de suministro global. Para asegurar la responsabilidad empresarial, se necesita que haya una mayor transparencia en la cadena de suministro, desde los escándalos de agua contaminada a la seguridad de los trabajadores y trabajadoras. Y el caso de GAP es lo que se debe evitar que se repita.
Los otros premiados
El segundo premio del público ha ido para Syngenta, Bayer y BASF que comercializan desde hace más de 20 años insecticidas que matan a las abejas y a otros polinizadores. Las abejas son fundamentales para la seguridad alimentaria y para la biodiversidad y el uso de insecticidas es una de sus principales causas de mortalidad. Las evidencias científicas no dejan dudas sobre sus efectos nefastos para las abejas y por ello cuatro insecticidas (imidacloprid, clotianidina, tiametoxam y fipronil) fueron prohibidos parcialmente y temporalmente en Europa el año pasado. Sin embargo, Syngenta, BASF y Bayer, no han esperado mucho y han demandando a la Comisión Europea por esta prohibición que protege a las abejas, a la agricultura y a la ciudadanía en Europa.