Según recoge el portal BBC Mundo, los autores del análisis subrayan que el clima es más sensible de lo que se pensaba al aumento de emisiones de gases de efecto invernadero. Si las emisiones continúan al ritmo actual, aseguran, el aumento de la temperatura de cara a 2200 podría ser de unos ocho grados centígrados.
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es, según señalan desde el portal Ecoticias, el análisis de cómo incide el proceso de formación de las nubes en el calentamiento global. Según demostraron las observaciones realizadas, el vapor de agua puede elevarse hasta 15 kilómetros para formar nubes que producen lluvias intensas; sin embargo, también es posible que el vapor de agua se eleve a pocos kilómetros antes de regresar a la superficie sin formar nubes de lluvia. En este último caso, se reduce la cobertura total de nubosidad y, en consecuencia, ingresa una mayor cantidad de luz y calor en la atmósfera.
El análisis pone de relieve que, si los procesos relativos al comportamiento del vapor de agua se representan correctamente, se observa un aumento de la sensibilidad del clima al incremento previsto de la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera.
En declaraciones recogidas por BBC Mundo, el autor principal del estudio, Steven Sherwood, del Centro de Excelencia para el Clima de la Universidad de Nueva Gales del Sur, advierte: "Nuestras investigaciones muestran que los modelos que prevén respuestas menores de temperatura ante una duplicación de emisiones de CO2 desde la era preindustrial no reproducen los procesos correctos de formación de nubes". En este sentido, añade: "Cuando los procesos son rectificados vemos que la sensibilidad del clima es mucho mayor. Hasta ahora, las estimaciones hablaban de un aumento de entre 1,5 y 5 grados centígrados en respuesta a una duplicación de las emisiones de CO2. El nuevo estudio elimina el escenario de cambios menores, lo que significa un posible aumento de entre 3 y 5 grados centígrados." Por eso, Sherwood lanza un llamamiento para que se tomen medidas urgentes para la reducción de las emisiones de dióxido de carbono.