Así lo ha destacado en el marco del Seminario Buen Gobierno y prácticas de gestión en las fundaciones corporativas, organizado por la AEF, con la colaboración de la Fundación Iberdrola, que ha reunido hoy en la Casa de América a las fundaciones corporativas más representativas de nuestro país para debatir sobre sus prácticas de gestión y de gobierno corporativo, así como sobre la colaboración entre el mundo empresarial y privado y el fundacional.
En este sentido, ha indicado que, para él, los instrumentos valiosos del buen gobierno son los estatutos, los principios y el código del buen gobierno, “algo que ilumina las actividades de la AEF”. Asimismo, ha hablado de que han dado “un paso más” en la Asociación, como es recomendar pautas y una determinada metodología para que las fundaciones se autoevalúen y desarrollen prácticas de buen gobierno.
La profesora titular de Derecho Civil de la UCM y miembro del consejo asesor de la AEF, Alicia Real, quien también ha participado en la sesión sobre cómo impulsar el buen gobierno desde las organizaciones paraguas, ha hablado de un cumplimiento voluntario del código de conducta en materia de buen gobierno, el cual, según ha asegurado, “puede ser exigido”.
Por otra parte, la directora de gobierno corporativo de la Fundación BBVA para las micro-finanzas, Laura Fernández, se ha referido al gobierno corporativo como un sistema que “permite organizarnos para alcanzar de manera más eficiente la misión social” y, en este sentido, ha explicado que se trata de “una necesidad”, ya que “el 90% de las instituciones micro-financieras tienen ausencia o cuentan con un débil gobierno corporativo”, siendo uno de los diez mayores riesgos identificados por parte de la industria a nivel micro-financiero, al mismo tiempo que no existe formación en este área.
“Es importante asegurar que las instituciones están bien gobernadas para garantizar la sostenibilidad y el fin social”, ha señalado Fernández, quien ha manifestado que su código de gobierno corporativo es “común y universal”.
Buen gobierno en fundaciones empresariales y reputación corporativa
El secretario de la Fundación Iberdrola, Santiago Martínez, ha definido el buen gobierno y la RSC como “dos tormentas de la misma borrasca” y ha incidido en que “el buen gobierno va evolucionando para dar respuesta a los nuevos problemas que aparecen en las empresas poniendo de manifiesto las preocupaciones de inversores y demás grupos de interés”.
También ha destacado “el compromiso que implica el buen gobierno para generar confianza y para el desarrollo de las instituciones del sistema financiero y del mercado de valores y maximizar el valor de la compañía”, al mismo tiempo que ha señalado que el reto de la RSC es “generar valor añadido, que implica generar riqueza por los distintos grupos de interés”. Para él, el siguiente paso es “trasladar este esquema de gobierno corporativo al ámbito de las fundaciones”.
Beatriz Herrera, jefa de RSC del Grupo Mahou San Miguel, ha abierto esta última sesión demostrando cómo una fundación de reciente creación –la Fundación Mahou San Miguel ha sido constituida en abril de 2013- puede, y debe, funcionar desde un inicio en base a sólidos principios y códigos de buen gobierno, ya que, en palabras de Herrera, “si es beneficioso para una empresa, debe serlo para su fundación”.
La implicación de los patronos en las actividades de la fundación, su participación en el desarrollo de proyectos y su impulso a las iniciativas de la misma desde la empresa mercantil es otro de los puntos principales que resaltó la jefa de RSC de Mahou San Miguel, y en los que profundizó Lorenzo Cooklin, director general de la Fundación Mutua Madrileña, para quien es fundamental “el compromiso y el apoyo de los máximos responsables empresariales a la actividad de sus fundaciones corporativas, para el desarrollo de su actividad y de una política de RSC coherente y efectiva”.
La transparencia en la gestión de los recursos y en la comunicación hacia los grupos de interés, la inversión responsable o el respeto al medio ambiente son otros de los fines que persiguen tanto el área de RSC como la Fundación Mutua Madrileña, que comparten “líneas de interés y actividades, que van mucho más allá de la acción social y que deben permeabilizar todos los ámbitos de la compañía”.