Según informan desde la organización ecologista, cuando los 30 detenidos fueron llevados ante el Comité de Investigación ruso a lo largo de la semana pasada, tuvieron constancia de que los cargos de piratería no habían sido retirados. En su lugar, a cada uno de los activistas se les habían añadido los cargos de vandalismo. Ahora, todos ellos están acusados de dos delitos, que conllevan una pena máxima de entre siete y quince años.
El director ejecutivo de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo, ha comentado: "Como están ahora mismo las cosas, las autoridades rusas proponen prisión de unos 20 años a 30 hombres y mujeres porque dos activistas pacíficos intentaron colgar una pequeña pancarta en un costado de una plataforma petrolífera de quinientas mil toneladas. Este caso, que ha conmocionado a muchos de nosotros alrededor del mundo, ahora se muestra como una farsa. Los activistas estaban dispuestos a arriesgar su libertad para denunciar la peligrosa extracción de petróleo en el Ártico, pero la reacción de las autoridades es tremendamente desproporcionada." En relación a los activistas, Naidoo ha añadido: "Ni son piratas ni son vándalos, son simplemente personas con una conciencia extraordinaria que se preocupan por nuestro futuro y deben ser liberados de inmediato."
Desde Greenpeace, explican que si se retirasen los cargos de piratería, los detenidos tendrían que ser inmediatamente liberados. La organización ecologista recuerda que el derecho internacional prohíbe a cualquier país apoderarse de los buques de otros países en aguas internacionales, excepto en casos extremos, como la piratería. Permitir a los países que aborden buques por causas menores supondría una amenaza para las relaciones y el comercio internacional, advierten desde Greenpeace.
El próximo miércoles, el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (ITLOS, por sus siglas en inglés), escuchará la causa interpuesta por Holanda que demanda la liberación de los 30 detenidos y el regreso del barco de Greenpeace Arctic Sunrise. Holanda sostiene que el abordaje y la subsecuente detención es ilegal. Greenpeace Internacional ha presentado un memorial de Amicus Curiae apoyando la solicitud holandesa. Desde Greenpeace, subrayan que tanto el presidente Putin como el Comité de Investigación han admitido públicamente que este no es un caso de piratería, lo que hace cuestionar si mantener los cargos de piratería es solo una estrategia para evitar la inevitable liberación de los presos.
Los 28 activistas de Greenpeace Internacional, un fotógrafo y cámara freelance, fueron acusados de piratería por el Comité de Investigación tras una protesta pacífica contra la extracción de petróleo del Ártico en una plataforma petrolera de Gazprom en el mar de Pechora. El Tribunal de Distrito de Leninsky de Murmansk ordenó que los 30 del Arctic podrían ser detenidos hasta, por lo menos, el 24 de noviembre, mientras las autoridades del país realizan la investigación de los cargos. Los abogados de los 30 presentaron apelaciones contra esta detención, pero fueron rechazadas.
Desde que el Arctic Sunrise fue incautado a mediados de septiembre, los detenidos han recibido un gran apoyo en todo el mundo. Grandes líderes mundiales como Dilma Roussef, Angela Merkel o el comisario europeo Janez Potocnik han expresado su preocupación por el futuro de los 30 del Arctic. Además, once ganadores del premio Nobel de la Paz, entre los que se encuentra el arzobispo Desmond Tutu, escribieron una carta al presidente Putin, pidiendo que se desestimaran los cargos. Hasta la fecha, más de 1.850.000 personas han enviado cartas y correos electrónicos pidiendo la liberación de los 30 detenidos del Ártico, y se han colgado pancartas desde el Monte Everest a la Torre Eiffel.