No obstante, según publica 20 minutos, a pesar de reconocer la filtración, Tepco considera que la cantidad de líquido es limitada y se ha producido en la zona del puerto situado frente a las unidades de la central, aislado del mar abierto por diversos rompeolas que protegen la planta. En este sentido, la eléctrica no espera que la detección de esta agua contaminada en el mar provoque un impacto significativo para el medio ambiente.
Tras el accidente nuclear de Fukushima en 2011, el peor desde Chernóbil en 1986, cerca de 3.500 trabajadores luchan a diario en la central japonesa para dar por concluida la crisis atómica, una labor que se estima se prologará durante los próximos 30 o 40 años.