La CSI afirma que la ausencia de sindicatos fuertes es lo que ha permitido a los empresarios mantener los salarios bajos. La falta de presión por parte de los trabajadores hizo que los propietarios mantuviesen edificios en "condiciones peligrosas, incluso mortales", como se demostró en los desastres de Rana Plaza y Tazreen Fashions.
La secretaria general de la CSI, Sharan Burrow, denuncia que, pese a las altas expectativas puestas en la nueva legislación, "los propietarios de las fábricas triunfaron de nuevo por encima de sus trabajadores a través de grupos de presión entre bastidores y de su propio poder político como miembros del Parlamento". "Si bien la nueva ley refleja algunos cambios positivos, incluido en la seguridad y la salud en el trabajo, el Gobierno fracasó en gran medida en hacer valer sus obligaciones de mejorar los derechos fundamentales de los trabajadores", ha concretado Burrow, que también ha anunciado que la CSI mantendrá e incluso aumentará la presión sobre el Gobierno de Bangladesh, e invita a la comunidad internacional a hacer lo mismo.