La operadora de la central, Tokyo Electric Power, ha detectado incrementos en la cantidad de cesio radiactivo, estroncio y tritio en las aguas subterráneas aledañas a la planta. La gestora, también conocida como Tecpco, asegura que la contaminación por cesio 134 se ha multiplicado por 90 en pocos días. En junio ya se hallaron valores elevados de estroncio 90 y tritio en una fuente cerca de las turbinas del reactor dos, a sólo unos metros del mar. Estas sustancias pueden provocar graves daños en el cuerpo humano y se las relaciona con una aumento de riesgo de padecer cáncer.
El terremoto y el tsunami que devastó en lugar el 11 de marzo de 2011 dejó la central nuclear gravemente afectada. Se produjeron fusiones del núcleo en tres de sus seis reactores. Uno de los principales problemas ha sido la filtración de aguas subterráneas en los sótanos de los edificios de los reactores dañados. Según la portavoz de Tepco, Mayumi Yoshida, los trabajadores han estado lanzando agua encima de los tres reactores dañados para mantenerlos fríos durante más de dos años. "El agua contaminada ha crecido al ritmo de una piscina olímpica por semana", calcula Yoshida. Ese líquido se almacena en decenas de tanques en la planta, pero no se ha detenido el flujo de entrada.
Según informa El País, hasta hace poco la empresa ha negado rotundamente que la radiación estuviera llegando al océano, pese a que así lo afirmaran varios estudios independientes, como uno de la Universidad de Tokio de Ciencias Marinas y Tecnología.
Mientras se buscan soluciones para Fukushima, cuatro empresas de servicios públicos han pedido solicitud para construir diez reactores, peticiones que ahora tendrá que estudiar el organismo regulador nuclear, con apenas 80 personas en plantilla. En Japón hay 50 reactores y sólo 2 están activados actualmente.