En declaraciones a la agencia Europa Press, el presidente de la Asociación de Industriales y Exportadores Textiles de Bangladesh (BGMEA, por sus siglas en inglés), Mohamad Atiqul Islam, así lo ha señalado: "Los propietarios han decidido cerrar sus fábricas por razones de seguridad después de las protestas diarias de los trabajadores tras el incendio en el Rana Plaza."
En el derrumbe del tristemente conocido edificio bengalí ha provocado ya la muerte de al menos 1.127 personas. El número total de víctimas, sin embargo, se desconoce todavía. El accidente ha supuesto un punto de inflexión en las demandas de seguridad en las fábricas de sindicatos y trabajadores de Bangladesh.
Por un lado, algunas grandes marcas se han comprometido a participar en un plan, jurídicamente vinculante, por el cual financiarán las reparaciones y renovaciones que sean necesarias en los edificios de sus proveedores. Por el otro, las instituciones del país se han comprometido a trabajar para reforzar la seguridad en las fábricas. El gobierno bengalí ha dado su visto bueno a una enmienda del proyecto de ley del trabajo para garantizar el derecho sindical de los trabajadores del sector textil, según ha informado el diario bengalí Daily Star y ha recogido Europa Press. La misma fuente ha publicado que el Tribunal Superior del país ha obligado al gobierno a investigar el incendio que se produjo en noviembre pasado en una fábrica textil de Ashulia, el polígono situado a las afueras de Dacca.