En el marco de Incorpora, el programa de integración laboral de la Obra Social La Caixa, la entidad financiera y Cruz Roja Española han facilitado 263 puestos de trabajo a mujeres víctimas de violencia de género y se han atendido a 331 mujeres a través de talleres de apoyo psicosocial del programa Violencia: Tolerancia Cero.
Un total de 1.862 mujeres en situación de vulnerabilidad (590 de ellas habían sufrido o estaban sufriendo violencia de género, el 32%) participaron en el proyecto a lo largo de 2012. Del total de participantes, el 85% tiene entre 25 y 45 años y el 38% son mujeres inmigrantes.
Un itinerario para cada mujer
La iniciativa trata de paliar los efectos de las circunstancias sociales que pueden derivar en situaciones de precariedad laboral cronificada, como la violencia de género, las responsabilidades sociales familiares no compartidas, el cuidado informal de personas dependientes, el desempleo de larga duración o trabajo en la economía sumergida sin protección social, tanto en zonas rurales como urbanas.
Los objetivos primordiales del proyecto impulsado por la Obra Social "la Caixa" y Cruz Roja son promover mecanismos y procesos que permitan a las mujeres el establecimiento de lazos y redes de apoyo mutuo para su inserción sociolaboral; acompañamiento y orientación en el proceso de acceso al mercado laboral; intermediación entre las mujeres y las empresas, promoviendo su
responsabilidad social empresarial; y tutorizar en el puesto de trabajo para facilitar la estabilidad
laboral.
El proyecto facilita a las mujeres caminos y puentes hacia el empleo, mediante una metodología que explota a fondo los valores positivos asociados al trabajo: independencia personal, motivación en sus recorridos hacia el empleo, reconocimiento social y establecimiento de vínculos sociales. La
principal línea estratégica se centra, por tanto, en potenciar las capacidades de las mujeres, favoreciendo su autonomía como vía para alcanzar la plena integración. Todo ello partiendo de la premisa de que el acceso a un empleo constituye una de las principales puertas hacia la integración social de personas en riesgo o situación de exclusión.
Se trata, en definitiva, de abordar la inserción laboral de manera personalizada y coherente con las necesidades de cada mujer, a partir de su implicación activa en el proceso, facilitando su acceso al mundo laboral.
En esta línea, el modelo de trabajo no se orienta en exclusiva a las mujeres con una mejor situación o disposición para al empleo, ya que pretende dirigirse principalmente a aquellas que necesitan una ventana para asomarse a su recuperación, una motivación para empezar de nuevo o una oportunidad para reencontrarse a sí mismas.