Desde Greenpeace, recuerdan que ya han pasado 27 años desde que el accidente de Chernóbil destruyó la vida de millones de personas al oeste de Rusia, Bielorrusia y Ucrania, y dos desde que la tragedia se repitió en Fukushima. En este sentido, advierten al gobierno español que es importante aprender de las lecciones del pasado.
En referencia al proceso para el cierre de la central de Garoña, la organización considera que el ejecutivo español "todavía no ha aprendido esta lección sobre la inseguridad nuclear ni sobre la insostenibilidad económica de las viejas instalaciones atómicas". En concreto, Greenpeace denuncia la "gran descoordinación" que se está produciendo ante el cierre de la nuclear, y exige al gobierno que "organice el desmantelamiento y que mantenga el máximo control sobre su seguridad".
Por un lado, la organización ecologista considera que existe descoordinación entre la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), el Ministerio de Industria y el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Según Greenpeace, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) está revisando una nueva autorización de vertido para Garoña, "lo que demuestra que o no ha tenido en cuenta o no ha sido informada del proceso de cierre de la instalación". En esta revisión la CHE reclama la instalación de torres de refrigeración o que se reduzca la producción de energía, tal y como Greenpeace reclama desde hace años.
Por el otro lado, Greenpeace ve descoordinación entre el Ministerio de Industria, la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA) y el Ministerio de Medio Ambiente. El Ministerio está realizando consultas públicas sobre la Evaluación de Impacto Ambiental del proyecto de Almacén Temporal Individualizado de Garoña (ATI), y por lo tanto Greenpeace denuncia que esto supone que el proyecto del Almacén Temporal Centralizado en Villar de Cañas (Cuenca) debería ser revisado y modificado.