El jefe del ejecutivo español, Mariano Rajoy, afirmó la semana pasada que la ayuda al desarrollo "no es solo un acto de generosidad", sino que es "también una inversión solidaria y de futuro" porque "lo que está en juego es el bienestar global", según declaraciones recogidas por Europa Press. Lo hizo en la clausura de la cumbre sobre hambre y seguridad alimentaria organizada por la ONU y celebrada en Madrid.
Rajoy justificó la reducción del presupuesto en ayuda al desarrollo española por los "tiempos difíciles" por los que pasa el país. El presidente del gobierno reconoció ante los representantes de las Naciones Unidas que España está lejos de cumplir con el compromiso del 0,7%, y de hecho explicó que, desde que en 2009 se llegó al máximo del 0,46%, el porcentaje ha ido disminuyendo. Asimismo, subrayó que, pese a los importantes avances que se han producido en las últimas décadas, que han hecho descender el número de personas malnutridas en el mundo desde el 20% en 1990 al 12,5% en 2012, todavía hay "850 millones de personas que siguen padeciendo hambre y desnutrición" en el mundo, la mayoría en África subsahariana y Asia meridional.
Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que acelere sus esfuerzos en alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en la recta final del tiempo que marcaron los dirigentes internacionales en el 2000 para conseguirlos. Este periodo acaba en 2015.
Ban Ki Moon defendió que es posible luchar con eficacia contra la pobreza, y puso como ejemplo la trayectoria de su país, Corea del Sur. El secretario general de la ONU explicó que él fue "pobre", "uno de tantos jóvenes que vivían con hambre". Ahora, Corea del Sur se encuentra entre los primeros veinte países en la clasificación del Índice de Desarrollo Humano de la ONU.