Máire Geoghegan-Quinn, comisaria europea de Investigación, Innovación y Ciencia, ha declarado que "a pesar de que se ha avanzado en los últimos años, las mujeres siguen siendo minoritarias en las actividades de investigación y, en concreto, hay un techo de cristal o barrera invisible que bloquea el camino de las mujeres hacia los puestos superiores, lo que es una grave injusticia y supone un desperdicio de talentos escandaloso. En sus programas de investigación la Comisión se centra en fomentar la igualdad entre hombres y mujeres y se esfuerza por modificar una cultura institucional profundamente arraigada".
Según el informe presentado el pasado viernes, las mujeres representan en torno al 40% del total de investigadores en el sector de la enseñanza superior, el 40% en el sector de las administraciones públicas y el 19% en el sector empresarial. En todos los sectores, el número de mujeres ha crecido a mayor ritmo que el de hombres (entre 2002 y 2009, el número de mujeres creció anualmente en un 5,1%, mientras que los hombres lo hicieron en un 3,3%) pero, aun así, las mujeres investigadoras siguen teniendo dificultades para llegar a los cargos con poder de decisión, de manera que, por término medio, los consejos científicos y de administración de toda la UE cuentan solo con una mujer por cada dos hombres.
En 2010, la proporción de mujeres entre los estudiantes universitarios (55%) y los licenciados (59%) fue superior a la de hombres, pero había más hombres que mujeres entre los estudiantes y titulados de doctorado (49% y 46%, respectivamente). Si subimos unos peldaños más en la carrera académica, nos encontramos con que las mujeres representaban el 44% de los investigadores con doctorado en los primeros escalones pero, en los puestos superiores, solo llegaban al 20% de los investigadores. La infrarrepresentación de las mujeres es aún más llamativa en áreas como la ciencia y la ingeniería.