22/03/2013 10:48:47

Greenpeace protagoniza en Jerusalén una nueva acción para proteger el Ártico

Greenpeace pide a Obama que pare las prospecciones de petróleo en el Ártico

Cinco escaladores del grupo ecologista descuelgan una pancarta gigante aprovechando la visita a Israel del presidente de los Estados Unidos. Desde Greenpeace, reclaman a Obama que asuma sus responsabilidades en la protección del Ártico. Advierten de los riesgos de un derrame de petróleo en estas aguas, que "sería catastrófico".

Un grupo de activistas de Greenpeace ha aprovechado la visita a Jerusalén del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, para pedirle que detenga las prospecciones de petróleo en el Ártico. Cinco escaladores del grupo ecologista -entre ellos, el español Ignacio Robles- han desplegado sobre un puente de Calatrava una gran pancarta, de unos 150 metros cuadrados.

La protesta quiere llamar la atención sobre la importancia climática del Ártico y la responsabilidad que tiene el gobierno norteamericano para salvaguardarlo. La responsable de la campaña del Ártico de Greenpeace, Pilar Marcos, ha instado a Obama a aprovechar esta oportunidad y prohibir las prospecciones petrolíferas en mar abierto en toda la costa norte de Estados Unidos, ya que "un derrame en estas aguas sería catastrófico." Marcos ha destacado que "Obama tiene todas las pruebas y el poder necesario" para justificar una prohibición de este tipo.

La acción llega después de la publicación, la semana pasada, de un informe del Departamento de Interior estadounidense sobre los accidentes de la petrolera Shell en las aguas del Ártico de Alaska el pasado verano. Este informe apunta, entre otros aspectos, que Shell inició su programa de prospecciones en 2012 con "sustanciales incertidumbres sobre el sistema de contención de un vertido ACS (Arctic Containment System) y el control de emisiones al aire". Ahora bien, el documento también elogia el sistema de predicción meteorológica de Shell.

Desde Greenpeace, advierten de la "elevada" probabilidad de accidentes de las exploraciones de recursos en el Ártico. Según el grupo ecologista, sería "imposible" limpiar una marea negra en "uno de los ambientes más extremos y hostiles". Greenpeace apunta que un accidente como el que se produjo en el golfo de México en 2010 destruiría "uno de los ecosistemas más productivos y frágiles del planeta, hogar de cuatro millones de personas y especies animales en peligro como el oso polar o el narval".

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