La información de las pruebas es de utilidad para ajustar los criterios reguladores, para que los gobiernos puedan fijar sus impuestos y las políticas de circulación o para que los consumidores sepan cuánto emiten sus automóviles, tal y como informa la BBC.
Sin embargo, el estudio que ha realizado Transport & Environment demuestra los trucos que lleva a cabo la inndustria automotriz. "Los fabricantes de automóviles están engañando a sus clientes al promover cifras de eficiencia de combustible que saben que no se pueden lograr", asegura Archer.
Algunos de los trucos que usan los fabricantes durante las pruebas son desconectar el alternador para no usar energía en recargar la batería durante la prueba, el uso de lubricantes especiales que no se utilizan en autos producidos en serie para reducir la fricción o apagar todos los dispositivos eléctricos, como el aire acondicionado o la radio.
Para 2016 se ha programado una nueva prueba, el Ciclo de Prueba Mundial de Servicio Ligero. La industria ya se ha pronunciado al respecto y quiere retrasar la entrada en vigor de la prueba hasta el año 2021.