Para el presidente del CERMI, Luis Cayo Pérez Bueno, la Responsabilidad Social Empresarial en el ámbito de la Discapacidad (RSE/Discapacidad), no debe constituir una salida desesperada ante la situación de grave crisis económica y su impacto en las estructuras organizativas de la discapacidad, “resultaría un error de bulto”, ha señalado.
La RSE/D es un compromiso “consciente, deliberado y permanente por extender la inclusión de las personas con discapacidad y sus familias con la cooperación necesaria del las empresas y en los ámbitos de actuación de estas, que han de asumir como propia la dimensión inclusiva de la discapacidad”, indicó en su intervención.
A tal fin, las organizaciones de la discapacidad han de poner las condiciones para que surjan oportunidades de negocio social, es decir, alianzas extensas o concretas con empresas que generen valor compartido, que a su vez produzcan retornos sociales y económicos para la comunidad y para las partes participantes.
La cooperación necesaria entre el sector empresarial y el sector social puede desencadenar más cambio social y más rápidamente en materia de derechos y bienestar de las personas con discapacidad y sus familias, que si el foco se dirige en exclusiva a esperar pasivamente la actuación de lo público, que “llegará tarde, mal y nunca”.