Según la BP Statistical Review of World Energy, China representó el 70% del consumo mundial de energía en 2011.
A persar de estos datos, Beijing está apostando por las energías renovables como la eólica o la solar, que en los últimos 10 años han crecido de forma sorprendente. La representante de Greenpeace del Este de Asia, Li Yan, asegura que "existen discrepancias entre el gobierno central y los gobiernos locales, que apuestan ma´s por un crecimiento del PIB."
Según publica el diaria británico The Guardian, las autoridades chinas son bastante opacas en temas medioambientales, por lo que valorar sus políticas y resultados en lo que se refiere a gases de efecto invernadero es complicado. El pasado mes de junio, un gupo de científicos chinos, británicos y americanos hicieron publico que el total de emisiones del país entre 1997 y 2010 había sido un 20% superior a lo admitido.