Participarán en el proyecto Alemania, Francia, Portugal, Bélgica, Eslovenia, Austria, Grecia, Italia, Eslovaquia, Estonia y España. El resto de integrantes de la UE, liderados por Gran Bretaña, han decidido no aplicar la Tasa Tobin a sus entidades financieras.
Según la propuesta de la Comisión Europea, esta tasa debería gravar todas las operaciones de acciones, bonos y derivados y podría lograr, si fuera utilizada en el conjunto de la UE, una recaudación de hasta 57.000 millones de euros. El nivel propuesto era de 0,1% a los intercambios de acciones y títulos y del 0,01% a los productos derivados. A ello se añadía la idea de la Comisión de destinar lo recaudado al presupuesto comunitario o, en su defecto, a reducir las contribuciones nacionales, pero Alemania ya ha anunciado su intención de embolsarse la recaudación para su propio presupuesto.
Luis de Guindos, ministro de Economía, fue el encargado de levantar el veto a esta iniciativa desde que Mariano Rajoy, junto con Mario Monti, la bloquearan durante la última cumbre para tener una mejor posición negociadora respecto a otros temas, puesto que la tasa era un asunto especialmente sensible para Alemania y Francia.
De Guindos pidió ayer que la tasa se regule «de forma coordinada entre la mayoría de los países europeos para evitar efectos distorsionantes sobre los movimientos de capital» y sobre una base «que sea razonable para sortear los efectos negativos que podría tener desde el punto de vista de los flujos financieros».
El apoyo de España a la Tasa Tobin se produce un mes después de que el Gobierno diera marcha atrás al anuncio del Ministerio de Hacienda de debatirlo en el Consejo de Ministros del pasado 7 de septiembre al alegar el Ministerio de Economía necesitar más tiempo para estudiar la norma y la necesidad de tener en cuenta a la Comisión Europea.