En su artículo 'Ensuciado de cara: Destrucción de la reputación de la responsabilidad empresarial', Antonio Vives, socio principal de Cumpetere, lamenta la existencia de "empresas que se reconocen o se hacen reconocer por una práctica responsable, esperando que el efecto aureola se lo extienda a todas las actividades de la empresa, responsables o no".
En este sentido, Vives pone como ejemplo el hecho que un banco destaque en sus políticas de RSE los esfuerzos que hace por apoyar a los discapacitados, pero no mencione la atención a los grupos sin bancarización, la educación financiera de sus clientes, el impacto ambiental y social de sus operaciones de crédito.
Para Antonio Vives, hechos como éste demuestran que "todavía se confunde y se seguirá confundiendo por mucho tiempo el SER responsable con tener algunas prácticas responsables. Cuantas veces se lee que la empresa tal o cual hace RSE".
"¿Importa esta selectividad en el reporte (¿o es publicidad?). Sí, y mucho, porque es precisamente cuando sale a luz que la empresa es irresponsable en muchos otros aspectos, que se perjudica todo el conjunto de ”empresas responsables”, se contamina el concepto de RSE, se pierde credibilidad, le dan legitimidad a los que afirman que la “RSE” es un lavado de cara (greenwashing)", afirma el socio principal de Cumpetere.
"La responsabilidad debe estar enmarcada en el contexto global de la actividad de la empresa. Las empresas que quieren reportar su responsabilidad por lo menos deberían hacerlo en función de la materialidad de sus impactos y no en función de lo que los 'hace sentir bien'. Todavía falta responsabilidad en la comunicación de la responsabilidad", concluye Antonio Vives.