El estudio se ha publicado en el "New England Journal of Medicine" y refuerza la extendida idea de que los factores ambientales y genéticos pueden provocar obesidad. La investigación se basó en datos de tres grandes cohortes, 121.700 mujeres del Estudio de Salud de Enfermeras, 51.529 hombres del Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud, y 25.000 mujeres del Estudio de Salud del Genoma de la Mujer. Todos los participantes completaron cuestionarios detallados sobre su consumo de alimentos y bebidas.
"Nuestro estudio proporciona evidencia, a partir de tres cohortes prospectivas, de que la genética y los factores dietéticos -como el consumo de bebidas azucaradas- pueden influir sobre el peso corporal y el riesgo de obesidad. Estos hallazgos podrían motivar nuevas investigaciones sobre las interacciones de la variación genómica y los factores ambientales sobre la salud humana", señala Lu Qi, profesor en el Departamento de Nutrición en Harvard. Este mismo profesor señala que una buena alimentación puede mejorar la herencia genética y evitar la obesidad.