Según este estudio, el 39% de los encuestados tienen la opinión que sus competidores probablemente han participado en actividades ilegales o han tenido comportamientos no éticos con el fin de tener éxito en sus operaciones. Además, el 30% se sienten presionados por sus compensaciones o planes de bonos para comprometer sus estándares éticos o incluso violar la ley y el 23% afirma recibir otro tipo de presiones para llevar a cabo conductas no éticas o ilegales.
Finalmente, el escepticismo y el pesimismo parece instalado entre los profesionales. Uno de cada cinco no estaban seguros o tenían serias dudas acerca del tratamiento que sus superiores darían a uninforme de mala conducta. A este pesimismo se suma en Estados Unidos la cuestión de género, ya que el 22% de las encuestadas creen que sufrirían represalias si denunciaban irregularidades, frente a un 12% de los hombres.