Según informa El País, el documento de los dineros comunitarios comenzará a debatirse a fondo a partir de este mes. Los adalides de la moderación del gasto, encabezados por Alemania —secundada al menos por Reino Unido, Suecia, Dinamarca, Finlandia y Holanda—, consideran que no se deben aportar fondos de la UE a los bancos de alimentos, según fuentes europeas. El pasado febrero, la Comisión decidió mantener el programa para este año y el próximo al tiempo que “tomó nota de la opinión de varios Estados miembros de no seguir adelante con el programa más allá de 2013”, explica el portavoz del comisario para Asuntos Sociales e Inclusión.
Frente a los defensores de que dar de comer a sus ciudadanos es una tarea de los Estados, y no de la UE, se sitúan los partidarios de la cohesión. Cuentan con una ventaja de partida: la Comisión respalda mantener la financiación de los bancos de alimentos para el periodo 2014-2020, aunque rebaja el monto total a 2.500 millones de euros. “Es una cuestión de solidaridad europea, más importante que nunca en tiempos de crisis económica”, asegura la Comisión. Otro cambio es que el programa pasa del capítulo de la Política Agraria Común —donde nació al socaire de los excedentes agrícolas—, al del Gasto Social y de Cohesión.