El clima excepcionalmente seco de este año ha disparado el precio de los alimentos y ha llevado al Banco Mundial a llamar la atención sobre el problema del hambre, según informa The Guardian. El daño que han sufrido las cosechas en Estados Unidos y en países de la Europa oriental como Rusia, Ucrania y Kazajstan ha situado el precio de los alimentos en máximos similares a los de enero del 2011.
Se ha encarecido en un 25% el maíz y en un 17% la soja, alimentos básicos en muchas dietas del mundo. "Este aumento de precios pone en peligro la salud y el bienestar de millones de personas", afirmó el Presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim.
El Banco Mundial hizo este llamamiento para pedir un aumento moderado de los precios que no ponga en serias dificultades a muchas familias y pidió que los países aumenten sus programas dirigidos a aliviar la presión sobre la población más vulnerable. Este año el Banco Mundial se ha gastado 9.000 millones de dólares en ayudas a este sector.