Las presiones del Comité Olímpico Internacional han facilitado la decisión de los países árabes, que se resistían a enviar a sus deportistas mujeres a la competición. El último en ceder ha sido Arabia Saudí, pero también lo han hecho Catar y Brunei. Sin embargo, según informa El País, la presencia de estas mujeres no termina con el debate sobre la oportunidad de vetar a aquellos países que se niegan a enviar mujeres a los Juegos Olímpios, les prohíben practicar deporte o las condenan a entrenarse en la marginalidad.
Marisol Casado, una de las pocas mujeres en la cúpula del COI, señala para El País que “es un avance muy grande, aunque a todos nos gustaría ir más rápido”. Aunque la mayoría de las competidoras árabes acuden a los Juegos con una invitación y difícilmente superarán las eliminatorias, su carrera tiene otro cariz, el de romper la barrera contra el deporte femenino.