“El problema principal proviene del hecho de que las compañías eléctricas y el gobierno no percibieron la realidad del peligro, porque consideraron el riesgo de accidente un mito que no podría suceder en Japón”, explican los miembros de la comisión de investigación designada por el gobierno.
Según informa Libération, los autores (ingenieros, investigadores, juristas) han realizado el estudio a partir de más de 770 entrevistas con personas implicadas antes o después del accidente, entre las que se cuenta el ex primer ministro, Naoto Kan.
En el informe, critican a Tepco por pretender después del accidente que “nada dejaba pensar que un seísmo o un tsunami tan importantes afectarían al noreste de Japón”. Asimismo, también consideran que las intervenciones del que era por aquel entonces primer ministro de Japón no hicieron ningún bien, “porque fomentaron la toma de decisiones importantes precipitadas y juicios erróneos”.