Unicef, la Organización Mundial de la Salud y el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades iniciaron el lunes una campaña de tres días para inmunizar contra la poliomielitis a 34 millones de niños paquistaníes menores de cinco años. Según recoge El País, diversos responsables sanitarios paquistaníes han señalado que la cifra de niños afectados por la enfermedad puede ser de más de 200.000 si no reciben las gotas contra la polio.
Las autoridades no quieren poner en peligro al personal sanitario y a los voluntarios, por lo que el plan ha quedado pospuesto hasta que se solucione la situación. Sin embargo, los líderes de los grupos talibanes afirman que sólo levantarán la prohibición cuando cesen los ataques de los “drones” estadounidenses, los aviones no tripulados con los que Estados Unidos lucha contra Al Qaeda y sus aliados. Además, los fundamentalistas apoyan su prohibición difundiendo mentiras como que las vacunas dejan impotentes a los varones o que los médicos son infiltrados estadounidenses (basándose, en este caso, en el médico paquistaní que ayudó a la CIA a encontrar a Osama Bin Laden).
Pakistán es uno de los tres últimos países del mundo (junto a Afganistán y Nigeria) que todavía no ha erradicado la polio. La poliomielitis es una enfermedad altamente contagiosa, sin cura, que puede provocar parálisis, deformidades y la muerte. Los conflictos armados han dificultado la vacunación y los casos de polio se han incrementado entre la población paquistaní. Además, según informa El País, el 77% de los casos se dieron entre los pastunes, que suponen el 15% de la población y se concentran en las regiones tribales donde es más difícil el acceso del personal sanitario, por lo que pueden convertirse en una amenaza para el resto.