La desnutrición, los desplazamientos de la población maliense huyendo del conflicto de su país (más de 300.000 personas) y las lluvias forman un escenario perfecto para la expansión del cólera, que está golpeando sobre todo a la población infantil.
La ONG Acción contra el Hambre trabaja en Gao, en el norte de Malí, donde mantiene varios programas contra la desnutrición en el hospital de la ciudad y ahora ha reforzado su asistencia a la prevención del cólera. "Estamos distribuyendo kits de higiene donados por Unicef para tratar de atajar la epidemia. Los kits llegarán a unas 2.000 familias", explica Julie Calafat, responsable de Emergencias de Acción contra el Hambre en Malí. En las últimas semanas, se han registrado en Gao dos fallecimientos de niños y más de 35 afectados por la enfermedad, según informa el Ministerio de Sanidad de Malí.
En Níger, el país más afectado por la epidemia, las autoridades sanitarias han registrado tres veces más pacientes el primer semestre de este año en comparación con el mismo periodo del año pasado. El brote de cólera se une al momento más crítico de la crisis alimentaria en el Sahel y a la
época del año donde proliferan las plagas de langosta. Las previsiones de lluvia efectuadas por Acción contra el Hambre para los próximos meses no son tampoco muy halagüeñas, pues todo apunta a que serán escasas.