La violencia impide que las organizaciones internacionales puedan acceder a toda la población. En Somalia, Acción contra el Hambre ha podido extender su intervención a Mogadiscio, donde ha aumentado el número de centros nutricionales. Esto ha permitido cubrir una parte más amplia de la población, como los niños mayores de cinco años y las madres embarazadas y lactantes. En total, Acción contra el Hambre ha ayudado en lo que va de año a 45.000 personas.
Sin embargo, más de dos millones y medio de somalíes siguen necesitando ayuda humanitaria. Acción contra el Hambre ha reaccionado a las consecuencias de esta crisis aumentando de manera significativa su presencia en la zona, donde trabaja desde los años 90.
A las intervenciones de emergencia, como el tratamiento nutricional en los campos de Dollo Ado o Dadaab, suma esfuerzos a largo plazo, aumentando la resistencia de la población ante la sequía recurrente o reforzando las capacidades de los Ministerios de Salud para el tratamiento de la desnutrición, con el objetivo último de devolver la dignidad a quienes hoy viven amenazados por el hambre.