El Comité Internacional de la Cruz Roja (ICRC en sus siglas inglesas) no es el primer organismo que hace este tipo de afirmación, pero el hecho de que sea un organismo independiente puede tener efectos importantes sobre los actores que se enfrentan en Siria desde marzo, según informa El Economista. El diario El Mundo recoge que el ex presidente del ICRC, Jakob Kellenberger, había adelantado el mes pasado que Siria vivía “un conflicto armado interno pero delimitado a ciertas zonas, donde las hostilidades eran intensas y continuas”.
La denominación de “conflicto armado no internacional” implica que los combatientes estarán amparados por la Convención de Ginebra, “lo que se traducen en que estarán más expuestos a posibles procesos judiciales por crímenes de guerra”, afirman en El Economista.
El ICRC garantiza el cumplimiento de las Convenciones de Ginebra de 1949 y sus protocolos, que contienen las principales normas internacionales para limitar las consecuencias de una guerra. Estas normas tratan de proteger también a las personas que no participan en los combates, como la población civil, los periodistas, los médicos, o los miembros de las ONG, así como a aquellos que han resultado heridos por los ataques.
Según informa El Mundo, se estima que en 15 meses de conflicto han fallecido más de 16.000 personas, y son más de 1,5 millones los civiles que necesitan ayuda humanitaria.