Según una encuesta de Cruz Roja que recoge El País, el 42% de las personas a las que ayuda la organización no podía mantener su piso a una temperatura adecuada por falta de recursos, llegando al 54% en el caso de las personas mayores. Pero el conjunto de los hábitos domésticos se resienten, como la limpieza o la higiene personal, para reducir el consumo de agua y energía para calentarla. En el caso de las familias que viven con los 426 euros de la renta mínima de inserción, pagar el alquiler, la comida y las facturas puede convertirse en una tarea imposible.
Además, el impago de las facturas energéticas puede llevar a los cortes de suministro. Según informa El País, Endesa está ordenando el corte de suministros por deudas de cantidades inferiores a cinco euros, de manera que aquellos que sufren la “pobreza energética” deben controlar el gasto sin importar si es necesario o no. Por ejemplo, se aprovecha el agua de las fuentes públicas, se apagan luces que se necesitan o, en invierno, la temperatura del hogar se mantiene por debajo de la idónea.
Cruz Roja denuncia el encarecimiento de los suministros energéticos, que en los dos últimos años se han incrementado: el gas ha subido el 22%, la luz un 34% y el agua el 8,5%. El diario El País recoge las declaraciones de la Generalitat de Cataluña, que cree que la situación empeorará en el futuro.
La empresa Aguas de Barcelona ha dispuesto un millón de euros para cubrir a aquellas personas que cobran la renta mínima de inserción, pero Mercè Darnell, de Cáritas, se lamenta de que aquellos que no cobran la RMI no se pueden beneficiar.