Desde finales de marzo, al menos 175 niños han sido reclutados por grupos armados, 8 niñas han sufrido abusos sexuales, y otros 18 niños han resultado mutilados en diversos incidentes relacionados con artefactos explosivos, que también han provocado la muerte de dos niños más.
Theophane Nikyema, representante de Unicef en Malí, afirma que "estas cifras son motivo de alarma, especialmente porque representan sólo una visión parcial del contexto de protección de la infancia en el norte, un área donde se limita el acceso de los trabajadores humanitarios". Además, la violencia ha provocado el cierre de la mayoría de las escuelas de la región, por lo que más de 300.000 no pueden acceder a la educación.
Los disturbios en el norte de Malí transcurren al mismo tiempo que la grave crisis nutricional que afecta a gran parte del Sahel. Alrededor de 560.000 niños en Malí están en riesgo de malnutrición aguda este año, incluyendo entre 175.000 y 220.000 que requieren de tratamiento para salvar sus vidas. Aunque la gran mayoría de los niños desnutridos viven en las regiones del sur del país, las condiciones en el norte han reducido drásticamente el acceso de las familias a la atención sanitaria básica, los alimentos y el agua. Más de 330.000 personas se han visto obligadas a huir de sus hogares, con 150.000 desplazados en el interior del país y más de 180.000 en busca de refugio en el extranjero.
Para fortalecer la capacidad de las comunidades para proteger a los niños, concienciar sobre los riesgos y promover la educación, Unicef trabaja con aliados locales en las regiones afectadas por el conflicto, Kidal, Gao y Tombuctú. La ONG también proporciona suministros de emergencia de salud, nutrición, agua, saneamiento e higiene y artículos de uso doméstico. En todo el país, más de 70.000 niños han recibido tratamiento contra la desnutrición aguda desde el inicio del año, y durante este mes, Unicef y sus aliados han apoyado a las autoridades nacionales de salud para llegar a casi seis millones de niños que necesitaban vacunas contra la poliomielitis, suplementos de vitamina A y medicamentos antiparasitarios.
Unicef declara que la financiación es crítica, pues sólo se ha obtenido el 21% de los 58 millones de dólares que se solicitaron para el año 2012, y sólo se ha alcanzado el 10% del objetivo de protección de la infancia.