La empresa farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) ha llegado a un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos para pagar una multa de 3.000 millones de dólares (2.400 millones de euros) por haber promocionado ilegalmente varios de sus medicamentos y por haber ocultado datos sobre los efectos de otro.
Concretamente, el caso se centra en tres de sus fármacos: los antidepresivos Paxil y Wellbutrin y otro medicamento para tratar la diabetes, Avandia. Las autoridades americanas acusan a GSK de haber promocionado la venta de sus antidepresivos entre menores, cuando se trata de fármacos autorizados solo para personas adultas.
Además, el caso de Avandia, un medicamento destinado a pacientes diabéticos, es especialmente llamativo, ya que GSK ha admitido haber ocultado datos a la Agencia de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA) en los que se indicaba que este fármaco podía causar problemas cardíacos.
Según unas declaraciones realizadas por el cardiólogo Steve Nissen a la BBC "entre 50.000 y 100.000 pacientes diabéticos han sufrido innecesariamente un infarto o muerte debido a Avandia". Este medicamento fue retirado del mercado europeo en 2010 y su venta estaba también restringida en Estados Unidos.
GSK también ha sido acusada de sobonar a médicos con todo tipo de regalos para que recetaran sus productos: vacaciones pagadas, entradas a conciertos, pago de cursos, etc.
El gobierno estadounidense considera que el fraude llevado a cabo por la farmacéutica GSK se podría haber producido desde los años noventa hasta 2007. La multa impuesta a la compañía por valor de 2.400 millones de euros supone la cantidad más alta pagada hasta el momento por este tipo de irregularidades.
Andrew Witty, presidente ejecutivo de GSK, se ha excusado en un comunicado diciendo que las malas prácticas se produjeron antes de que él accediera a la presidencia de la empresa y ha dicho que la farmacéutica ha aprendido de sus errores.