Teóricamente, todo el comercio internacional está regulado. Pero no existen unos estándares globales para el comercio internacional de armas, por lo que pueden darse casos de venta ilegal en los que éstas acaben en manos de criminales, bandas o terroristas. Este hecho fomenta los conflictos, la corrupción y puede derivar en una obstrucción de las labores humanitarias, amenazas o ataques tanto a la población civil como a los miembros de las organizaciones humanitarias. Desde el año 2000 y hasta 2010, unos 800 cooperantes fueron asesinados en ataques armados, y más de 700 resultaron heridos.
"De Congo a Libia, de Siria a Mali, todos han sufrido por el comercio no regulado de armas y munición, permitiéndoles a estos conflictos causar daños inconmensurables y perpetuarse", declara para BBC Mundo Anna Macdonald, de Oxfam. Macdonald añade que “en las próximas semanas, los diplomáticos cambiarán el mundo o le fallarán al mundo".
La conferencia sobre el comercio de armas pretende controlar las ventas para obligar a todos los estados a cumplir una serie de directrices. Sin embargo, según informa BBC Mundo, no busca prohibir la exportación de ningún tipo de armamento, ni tampoco interferir con el comercio doméstico o la forma en cómo los países regulan la tenencia civil de armas.
Esta conferencia llega como resultado de una campaña de seis años que han realizado diversas ONG, entre las que se cuentan Amnistía Internacional y Oxfam. Aunque la mayoría de los miembros de Naciones unidas apoya el tratado, los principales exportadores de armas se muestran recelosos.