En agosto de 2010, la OMS declaró el fin de la pandemia por el virus de la gripe A, y anunció que al menos 18.448 personas habían fallecido a causa de él. Aunque ya se tenía en cuenta que ésta era una cifra estimada a la baja, no existían datos concluyentes. El trabajo publicado en The Lancet Infectious Diseases y dirigido por la investigadora Fatimah Dawood, de los Centros de Control de Enferdades de Estados Unidos estima que las víctimas del virus H1N1 fueron alrededor de 284.000, la mayoría por complicaciones respiratorias y una buena parte por problemas cardíacos asociados al contagio, según informa El País.
Asimismo, la investigación plantea las zonas con mayor concentración de víctimas, África y el Sudeste asiático, donde se localizaron el 51% de las muertes que se podrían haber reducido en el caso de existir una vacuna o de haber dedicado más recursos. Además, el estudio advierte de que los datos sobre África y el Sudeste asiático son limitados, y que el número de fallecidos podría ser mayor. También señalan que es importante realizar esfuerzos de prevención en estas zonas ante futuras pandemias.
Por otra parte, como ya se había detectado, y a diferencia de la gripe normal, los mayores de 65 años presentaron más resistencia al virus.