La campaña se presentó ayer a nivel internacional en Río+20, a cargo del empresario Richard Branson, el director ejecutivo de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo, y la actriz Lucy Lawless. No sólo se eligió presentar la campaña en Río+20 por la importancia de la cumbre, sino también porque Estados Unidos, Canadá y Russia, los países que más presionan para explotar la región, estarían presentes. Ayer, además, era el solsticio de verano, el día en que el sol no se pone en el Ártico.
Mario Rodríguez, director de Greenpeace España, afirma que “del Ártico depende la vida de todo el planeta. Sin embargo, está siendo objeto de un asalto por parte de petroleras, gobiernos y grandes flotas industriales de pesca sin escrúpulos. Es particularmente aterrador ver cómo las petroleras, causantes en buena medida del cambio climático, buscan ahora lucrarse de la pérdida del hielo ártico y eso no podemos permitirlo. Tenemos que abandonar la era del petróleo y salvar el Ártico”.
Actualmente, una amplia zona no habitada alrededor del Polo Norte pertenece a toda la humanidad, ya que está reconocida en el derecho internacional como “aguas internacionales”. Sin embargo, a medida que aumentan las temperaturas, a causa del cambio climático, el hielo ártico se retira y los países cercanos al Polo se preparan para reclamar su soberanía territorial. El hielo que cubre el océano Ártico ha retrocedido dramáticamente en los últimos años y las evidencias científicas indican que muy pronto el Polo Norte podría quedar al descubierto en la época estival.
Está previsto que en las próximas semanas la petrolera Shell comience una campaña de exploración en busca de petróleo en dos puntos en alta mar en el Ártico, frente a la costa de Alaska. Según informa Greenpeace, si Shell tuviera éxito, es probable que se desatara una fiebre del petróleo en el Ártico que impulsara las tensiones internacionales alrededor de la última frontera del planeta.
#SalvaElÁrtico
Todo aquel que lo desee puede sumarse a la campaña en su página web. Las firmas se transcribirán en un pergamino que Greenpeace depositará en el fondo del mar bajo el Polo Norte, en una “cápsula del tiempo”.