Según ha informado Personnel Today, una vez que los accionistas de una compañía aprueben un salario, no se podrá realizar ningún pago fuera de esa cantidad. Además, la reforma incluye medidas para mejorar la transparencia de los salarios de directivos y ejecutivos, como la obligación de las empresas de incluir más y mejor información sobre su política de salarios, o una comparación entre los sueldos de los directos y los del resto de trabajadores.
Vince Cable, secretario de negocios, ha declarado para Personnel Today que “en un momento en el que la economía global es fágril, no es ni sostenible ni justificable que los salarios de los directivos aumenten un 10% cada año, mientras que muchos empleados ven sus sueldos reducidos o congelados”.
Sin embago, John Longworth, director de la Cámara de Comercio Británica (BCC en sus siglas inglesas), alertó de que los salarios de los empresarios no son un tema político, y señaló que “la medidas en política corporativa acerca de estos temas ya han fallado anteriormente”. En su opinión, si otorgar votos vinculantes a los accionistas les da mayor responsabilidad, “no tenemos ninguna objeción”. Pero Longworth considera que la intervención estatal no debería ir más allá, pues “establecer los niveles de los sueldos de los ejecutivos es cuestión de cada compañía y sus miembros y accionistas, no de los políticos. En un momento tan crucial para la economía británica, los ministros deberían centrarse en las cuestiones clave, como la creación de empleo o el crecimiento”.