Alrededor de 18 millones de personas sufren la amenaza de una crisis alimentaria en África Occidental. Para ellos, la caída de los ingresos de las exportaciones supondría unas pérdidas de alrededor de 30.000 millones de dólares, unos 23.620 millones de euros, que incrementarían la presión sobre sus recursos, ya de por sí limitados.
Oxfam pide al G20 que respalde la aplicación de una tasa a las transacciones financieras (conocida como la “tasa Robin Hood” o TTF), cuyos ingresos irían destinados a fomentar el desarrollo e impulsar medidas de adaptación al cambio climático para ayudar a las personas más pobres afectadas por la crisis económica. La Comisión Europea ya ha propuesto esta tasa a nivel europeo, pues podría llegar a recaudar hasta 57.000 millones de euros cada año. Además, el G20 debe tomar medidas urgentes para terminar con la especulación financiera con productos alimentarios, eliminar las políticas de apoyo a los biocombustibles y mejorar los derechos sobre la tierra.
Steve Price-Thomas, portavoz de Oxfam, afirma que “la crisis europea supone una grave amenaza para los países pobres que ya deben hacer frente al hambre y a los recortes de la ayuda al desarrollo. Los líderes del G20 tienen la obligación de proteger a quienes ya han llegado al límite de su capacidad para defenderse de una crisis mundial”. En opinión de Price-Thomas, “es necesario hacer un esfuerzo conjunto para proteger a los más desfavorecidos ante las crisis económicas y alimentarias, culpables de que una de cada siete personas en el mundo padezca hambre”.