La OMS alerta sobre el bajo índice de donaciones que se realizan en los países en vías de desarrollo, donde se producen menos de 10 donaciones por cada 1.000 personas. Con la promoción de este día mundial, la organización pretende motivar a más personas para que se hagan donantes, tratando de demostrar que los sistemas y las políticas de salud son eficaces para hacer que las transfusiones sanguíneas resulten seguras y accesibles a la gente en todo el mundo.
Las donaciones de sangre permiten ayudar a la recuperación de las mujeres con complicaciones obstétricas (como embarazos ectópicos o hemorragias derivadas del parto), de los pacientes que se someten a intervenciones quirúrgicas, los enfermos de cáncer, de hemofilia u otras enfermedades.
Las reservas de sangre contribuyen a salvar vidas, y existe una necesidad constante de donaciones regulares, pues la sangre sólo se puede conservar durante un tiempo limitado tras el que deja de ser útil. Las donaciones regulares por un número suficiente de personas sanas son imprescindibles para garantizar la disponibilidad de sangre segura en el momento y el lugar en que se precise.